25 mar. 2010

DIÁLOGOS KW (5): IDENTIDAD GLOBAL Y CONFLICTOS CULTURALES

Durante este diálogo, Ken Wilber reflexiona sobre la globalización económica y la moral, que continúan escindidas. La contradicción de los multiculturalistas y posibles modos de resolver los conflictos culturales en las sociedades contemporáneas. Prospectivas de una pertenencia global, y los riesgos de la mcdonalización.

¿Ante el proceso evidente de globalización y el consecuente incremento de las identidades locales, cree que se está gestando también una identidad global?
Lo que mencionaste acerca del incremento de las identidades locales está sucediendo porque la globalización tiene varias dimensiones. Hay al menos dos: la económica y la moral. La globalización moral es un imperativo, absolutamente necesario; de hecho los críticos de la globalización económica toman sus argumentos de la globalización moral, porque tienen como base la idea de que determinado tipo de globalización es nociva para toda la humanidad. Usan así valores de una perspectiva moral mundicéntrica, más completa que la etnocéntrica. Esta cuestión es un aporte muy importante que nos brindó la Ilustración occidental. Inclusive los postmodernistas que tanto la critican pudieron formarse gracias a esa base. Por otro lado, la globalización económica es inevitable con el libre mercado, que siempre busca expandirse. El problema es cómo lo hace. Y en este sentido hay varios críticos que mencionan los daños a las culturas locales. Sin embargo, también es muy complejo, porque muchas de esas culturas eligen la globalización económica por sí mismas.

¿Por ejemplo?
India y China. Es el punto de Thomas Freedman: más de mil millones de personas habrían salido de la pobreza a través de la participación en la globalización económica. También es cierto que muchas veces la globalización económica y la moral están separadas, por lo tanto tendremos que encargarnos de integrarlas.

Pero toda esta expansión, ¿también genera una identidad global? Si es así, ¿qué implica?
Efectivamente, entre las personas que tengan posibilidad de educación se creará una estructura de identidad mundial en el cuadrante izquierdo (dimensión comunitaria-interior, cultural) y despertará una especie de ciudadanía global. Muchos de nosotros ya percibimos de eso modo, con un sentido de humanidad. Pensamos en la humanidad como en un todo; a pesar de enfocar en el propio país nos reconocemos Kosmopolitas, con K (diferencia el cosmos físico del kosmos físico, mental y espiritual). Esto sucede de la mano de la globalización que trae la segunda posguerra. Todo es irreversiblemente global. También implica que por primera vez en la historia todas las religiones del mundo estén disponibles para todos. Y es una de las bases de la espiritualidad integral, constituida como el mejor paquete de las diversas interacciones que se dieron en miles de años entre lo humano y lo divino. Tal vez hasta que nos crucemos con vida en otro planeta, y podamos comparar nuestra representación divina con la de ellos, si es que la tienen.

Sin embargo, es también notable el incremento de las identidades locales.
Esto sucede principalmente donde la economía local es destruida por la global. Y es una cuestión muy compleja, porque es muy común que sea una disputa entre propietarios que provienen del mismo lugar, pero unos de empresas locales y otros globales. Es que el libre mercado marcará las formas más baratas de entregar productos para los cuales hay demanda. Eso forma parte del intercambio económico que está en las sociedades humanas desde que el mundo es mundo. Finalmente, este mecanismo favorece a los que menos tienen. Existen varias críticas a las economías globales porque desplazan los negocios locales pequeños. Sin embargo, al mismo tiempo permiten que los bienes sean más baratos y que personas con escasos ingresos que antes no podían comprarlos, puedan hacerlo.

Pero en verdad el mercado libre no es tan libre, hay distintas intervenciones…
Bueno, evidentemente nosotros mismos restringimos la libertad del mercado; no se pueden vender seres humanos, por ejemplo. Hay leyes que regulan el mercado, y está bien que así sea. Entre todos tendremos que decidir qué cosas no podrá hacer la globalización económica; por ejemplo podremos aplicar restricciones en pos de las culturas y las economías locales. Habría que analizar la situación particular de cada país. Para eso serviría crear una Federación Mundial. En este momento algunos países como Francia aplican ciertas limitaciones, como determinar la obligación de que los productos extranjeros adquiridos no sean más del cincuenta por ciento del consumo. Algo comprensible considerando el problema de la americanización que acompaña a la globalización. A los franceses les preocupa la “invasión” cultural estadounidense, porque es una cultura de poquísima profundidad, también por la corta historia que tenemos en relación a Europa, China, India.

¿Puede desarrollar un poco el asunto de la “invasión” cultural estadounidense que trae la globalización (que sin dudas matiza la cuestión de la identidad global)?
La otra cosa que ocurre en la globalización está relacionada con el tipo de bienes que están difundiéndose, que son principalmente estadounidenses. Por lo tanto globalización es también americanización; lo cual es problemático porque significa McDonalds y ese tipo de cultura fast food que tenemos. Carecemos de substancia. Por eso entiendo perfectamente a Francia y su resistencia a mcdonalizarse. El problema es que muchos franceses elegirán a McDonalds, y es una opción personal. Sin embargo, estoy a favor de algunos intelectuales que son más idealistas y quieren mejorar las cosas. Pero en general las leyes restrictivas son más perjudiciales que beneficiosas. El clásico ejemplo es la Unión Soviética.

¿Por qué cree que una sociedad que ha logrado un enorme desarrollo institucional y económico como la estadounidense tenga una cultura tan superficial?
Las estructuras tienen que ver con el trabajo tecnológico en el que EEUU siempre fue superior. Está relacionado con la historia y nuestro modelo del cowboy pragmático que definió nuestra cultura: enfocarme en lo que funciona y me llevará más rápido de un punto a otro. Relacionado también con el desarrollo de armamento. Por eso nos va tan bien en todo lo tecnológico, pero eso no implica profundidad. Por otra parte, EEUU tiende a tener éxito en el desarrollo del sistema político y legal porque es el único país que nació cuando el estadio naranja (racional moderno) también emergía. Europa todavía estaba en la estructura tradicionalista; gran profundidad pero lejos de la democracia política. A pesar de todo, EEUU es la democracia existente más vieja.

Tal vez la superficialidad también reside en el hecho de que es una nación que se constituye sobre la base de lo que usted llama el estadio naranja, racional moderno, relacionado con el liberalismo. Porque según lo que usted dice es un estadio que trae éxitos tecnoeconómicos, legales y científicos aunque pierde la profundidad de la vida espiritual, entre otras cosas.
Algo de eso hay. Y nuestro primer sistema político es naranja, no tiene antecedentes tradicionales míticos. Es una cultura racional tecnológica y científica que se erigió en esta tierra nativa. Las únicas culturas que la habitaban eran las indígenas americanas que fueron eliminadas rápidamente por la superioridad técnica de armamento europeo. Entonces, sin pasado, se exaltaron los valores puritanos para compensar. Y se recreó una estructura hiper tradicionalista, pero, también, muy superficial. Por eso los europeos a veces nos ven como gente ridícula.

¿Qué se piensa al respecto adentro del país?
Tenemos un aislacionismo cultural. Los chicos en las escuelas no aprenden otros idiomas ni tampoco lo que pasa en el resto del mundo. Es algo muy poco alentador, porque este país es el que tiene mayor poder tecnológico.

En realidad parece una paradoja, ya que es uno de los primeros lugares donde tantas razas juntas constituyeron una nación.
Sí, es un punto muy importante. Ningún país fue construido sobre esa base tan fuerte de crisol étnico. Desde la época de Abraham Lincoln, se dice que este país debe construirse sobre el precepto de que todos los hombres son iguales.

Sin embargo, es muy común ver a inmigrantes que llegan a EEUU y adoptan esta cultura, dejando de lado la propia. En este sentido, ¿los pasos a seguir en las nuevas sociedades globalizadas son el diálogo entre culturas diferentes que la conforman o la creación de una cultura homogeneizante que pueda surgir de esa multiculturalidad? ¿Existe una tercera opción?, porque hasta ahora, ninguna de las dos pareciera haber funcionado.
Lamentablemente, el problema de EEUU es que no todos estamos en el mismo estadio de desarrollo. EEUU se divide en un grupo racional moderno y otro tradicionalista; industrial urbano y agrario rural; Norte contra Sur. El fundamentalismo de los tradicionalistas cristianos fue uno de los obstáculos en el intento estadounidense por ser multicultural. Sigue siendo un tema irresoluto.

También las sociedades europeas enfrentan los problemas del multiculturalismo. La pregunta es cómo mantener los valores del secularismo y la libertad y al mismo tiempo los valores del respeto multicultural.
El principal problema es que los posmodernistas de estos países están sustentando una inclusión multicultural sin demandar conciencia multicultural a quienes participan de esa inclusión. Es decir que los posmodernistas están dejando que haya valores tradicionalistas sin requerir que éstos se desarrollen en una conciencia multicultural. Es algo desastroso y creo que es el problema cultural más grande que enfrenta el mundo de hoy. Gente con un nivel de desarrollo de conciencia muy alto está incluyendo individuos en otros estadios sin exigirles que también respeten y comprendan una mayor cantidad de perspectivas. Por supuesto que la inclusión es muy positiva, pero tiene que haber una exigencia de desarrollar la conciencia. Este es un problema que no será entendido a menos que se consideren los estudios del crecimiento individual de la psicología evolutiva. Y creo que todavía falta para que sea conocido. Mientras, las estructuras racionales modernas se corroen, sin ser superadas por algunas corrientes multiculturales.

¿Qué propone? Evidentemente tampoco podemos hacer una regresión hacia la idea de la cultura homogeneizante que trajo la modernidad, porque también para usted el multiculturalismo es un avance, a pesar de sus riesgos. ¿Cuál sería la tercera vía?
Ante todo, no creo que la situación cambie hasta que el diez por ciento de la población mundial esté en estadios integrales (la población integral hoy alcanzaría el cinco por ciento). Sin dudas, habrá una transformación cuando dirigentes integrales, que intuitivamente comprenderán esta situación de desarrollo, hagan reformas educativas y legales. Luego, estaría bien que una determinada sociedad respetara que cada individuo tuviera sus distintas perspectivas culturales, pero con la demanda a través del sistema educativo, de que todos los individuos lleguen al estadio pluralista, multicultural, verde, o al menos al naranja. Para esto habría que diseñar un sistema educativo complejo que orientara a la comprensión de las diferentes perspectivas; si no lo hacemos, será un desastre.

La idea sería que la educación llevara a todos los individuos al pensamiento que usted llama mundicéntrico; y que la gente no mantuviera estructuras etnocéntricas.
Esto implica permitir que también los individuos con estructuras etnocéntricas estén incluidos en un sistema educativo que enseñe con miras a valores mundicéntricos. Cada cual podrá creer que su dios es el más grande, pero no que es el único salvador. Eso significa que un islámico o un católico o un judío puede seguir siéndolo pero con una comprensión pluralista. Porque de lo contrario seguirá habiendo individuos fundamentalistas que quieran matar a los que no lo son, y matar a un infiel para ellos no es asesinato sino una especie de promoción.

¿En pocas palabras, debiera existir un equilibrio entre el respeto a las diferentes culturas y la exigencia de ese mismo respeto?
Sí, básicamente… la gente es libre de hacer lo que quiera mientras no lastime a otro. Cada uno es libre de creer lo que quiera, pero las propias creencias no pueden lastimar a los demás. Eso significa que habrá que alterar las clásicas estructuras de creencia. Llevar a Jesús o Allah de ámbar a naranja o verde. Esto ya existe y es sólo una cuestión de voluntad.

De lo contrario la integración no sería posible.
El pensamiento etnocéntrico es una problemática fundamental, que generó la mayoría de las guerras en la historia de la humanidad. Es catastrófico. Y es una de las razones por las cuales Medio Oriente está tan complicado. Hay demasiada gente en el estadio ámbar, entre los judíos y los islámicos; implica seguir luchando hasta la muerte, porque creen luchar por la eternidad de su alma. Un par de años de privaciones no es nada para ellos, y asesinar les parece bueno. Tuvimos esa estructura de creencias por tres o cuatro mil años y cumplió su función de unir tribus en el estadio anterior, rojo, a través de su intensa atracción y amenaza. Pero luego, si la misma perspectiva se topa con la del estadio naranja, producirá terrorismo. Y esto debe acabar. Ahora, los multiculturalistas, que llegaron al estadio verde (uno más que el naranja), en su genuino afán de inclusión, entran en una contradicción performativa: querer extender cortesía y respeto a individuos que no retribuirán el favor. Pasa en Francia, Holanda y en otros países. Podrían destruir su sociedad incurriendo en eso, y nosotros igual. Por eso creo que la mayor dificultad cultural que enfrenta la humanidad en los próximos años es cómo manejar el estadio verde. Porque es la vanguardia; hay mucha gente inteligente allí, es muy atrayente en comparación con el naranja y tiene cierto sentido en su búsqueda de inclusión. Aunque no tiene en cuenta que una persona llega a ser inclusiva gracias al proceso a través del cual pasa su conciencia. Y que la conciencia se desarrolla en cuatro o cinco estadios hasta poder ser multicultural. La mayoría de los países celebrados por los multiculturalistas no están de acuerdo con ellos, y piensan en el multiculturalismo como un producto de la modernidad occidental. En realidad es un producto del estadio verde.

Entrevista y traducción: Gaspar Segafredo

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